viernes, 20 de octubre de 2017

LECTIO: 29º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo A


        LECTIO

Primera Lectura: Lectura del libro del profeta Isaías.  (Is 45, 1.4-6)

Así habló el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante é1 a las naciones y desbaratar la potencia de los reyes, para abrir ante él los portones y que no quede nada cerrado: "Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan, de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro". Palabra de Dios. 

MEDITATIO

Esta lectura pertenece al conocido como el “Segundo Isaías”. Vemos que el Señor utiliza todos los medios posibles incluso los menos pensados y más “ilógicos” para cumplir Su proyecto: Ciro, un rey pagano y persa es el elegido por Yavé para liberar a su pueblo del destierro que sufre en Babilonia. Así, el Señor se muestra como el supremo árbitro de la historia y del tiempo. Los israelitas desterrados volverán a Jerusalén y reconstruirán el Templo. Dios realiza Su proyecto valiéndose de intermediarios en muchas ocasiones.
Salmo responsorial (Sal 95)

R. Cantemos la grandeza del Señor.
 Cantemos al Señor un canto nuevo, que le cante al Señor toda la tierra. Su grandeza anunciemos a los pueblos; de nación en nación sus maravillas. /R.

Cantemos al Señor, porque El es grande, más digno de alabanza y más tremendo que todos los dioses paganos, que ni existen; ha sido el Señor quien hizo el cielo. /R.

Alaben al Señor, pueblos del orbe, reconozcan su gloria y su poder y tribútenle honores a su nombre. Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. /R.

Caigamos en su templo de rodillas. Tiemblen ante el Señor los atrevidos. "Reina el Señor" digamos a los pueblos. El gobierna a las naciones con justicia. /R.

Este Salmo proclama que Dios es el Rey y Señor de la historia y el que actúa en ella según Su querer sin que nadie pueda impedírselo.


LECTIO

2ª Lectura: Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses. (1 Ts 1, 1-5)
Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor. En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que han emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que Él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo só1o con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos. Palabra de Dios. 


MEDITATIO

La comunidad de tesalónica es llamada por Pablo con el término iglesia, es decir: “asamblea”. Han creído en Jesús y son y de este modo, parte del pueblo de la llamada de Dios a la Salvación.
Toda la Carta está escrita bajo el signo de la gratitud, primero a Dios que ha llamado a la fe a los tesalonicenses, y después a los tesalonicenses por haber perseverado en el Evangelio recibido viviendo las tres virtudes teologales de fe, esperanza y caridad. Son amados de Dios por su empeño en la fe acompañada de la caridad eficiente y de esperanza que es ánimo para soportar las tribulacones.       
      
                                               
R. Aleluya, aleluya.- Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida. R. Aleluya.

LECTIO


Evangelio: Lectura del santo Evangelio según san Mateo. (Mt. 22, 15-21)
En aquel tiempo se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo. Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?" Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo". Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "¿De quién es esta imagen y esta inscripción?" Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".  Palabra del Señor. 
Es el problema siempre actual del problema de la relación entre fe y política. Pero Jesús coloca la pregunta en un nivel más profundo: dios y el hombre, la relación entre ambos. Jesús desplaza la pregunta que le han hecho del plano ideológico al práctico, poniendo en el primer puesto la decisión religiosa de la relación con Dios, sin él, la solución entre la relación entre religión y política resulta ambigua.
Si quieren escuchar lo que la respuesta de Jesús dice, es ésta: anteponer a cualquier táctica política la búsqueda de la voluntad de Dios y cumplirla con amor y sinceridad.


MEDITATIO


Se nos recuerda a aunque aparentemente son los poderes de este mundo los que dirigen la historia y realizan sus proyectos, es Dios quien verdaderamente escribe la historia de los hombres y nada pasa sin Su consentimiento. Incluso, los mismo hombres que ostentan el poder de tomar decisiones, muchas veces sin saberlo, actúan según el querer de Dios. Todo poder está llamado a ser responsable y justo en su toma de decisiones. Es este el reclamo de la sentencia evangélica sobre el tributo debido al César y la entrega total y sin reservas a Dios.
El Evangelios nos recuerda que todos somos responsables de nuestras decisiones públicas o privadas ante el Señor.
Como el poder del César alcanza hasta donde llegan las monedas con su efigie, así el poder divino llega hasta donde alcanza Su imagen. Y el hombre es imagen de Dios por tanto, pertenece completamente a Dios y así, cualquier dimensión de nuestra vida incluida la dimensión política, debe referirse a Él.          

ORATIO


Señor, Tú eres el Rey de la Historia y todo los haces para el bien de los que te aman. Te pedimos con la ayuda del Espíritu veamos a través de la luz de la fe los acontecimientos de la vida y de la historia que Tú mismo diriges para realizar Tu proyecto de salvación, llamándonos a colaborar en las responsabilidades civiles y políticas.
Gracias porque al crearnos a Tu imagen podemos responderte con las pequeñas y las grandes cosas de nuestra vida cotidiana con fidelidad y perseverancia. Gracias porque con Tu ayuda podemos vivir todo esto dándole al César los que es del César y a Ti, nuestro amado Dios, lo que es Tuyo: nuestras vidas.


CONTEMPLATIO

Es posible, a la luz de este pasaje del Evangelio, dar a Dios los que a Él mismo le debemos. Por lo demás, cuando se dice que debemos dar al César lo que es del César, el Señor hace referencia de aquellas cosas que no pugnan con la religión, pues en caso contrario, ya no será tributo pagado al César, sino al diablo[1].

ACTIO


Repite y vive hoy la Palabra: “Yo soy el Señor, y no hay otro”[2].
-¿Realmente vives eta Palabra?

-¿Te fías del Señor y lo amas hasta el punto de entregarle toda tu vida sin reservas ni condiciones?

-¿Miras los acontecimientos presentes y futuros de la historia con angustia y desánimo?

-¿Crees realmente que Dios actúa en la historia aunque las apariencias te cieguen?




[1][1] Juan Crisóstomo, Homilías sobre el evangelio de San Mateo, 70, 2, en Obras de san Juan Crisóstomo, II, B.A.C., Madrid 1956, p. 425-426.
[2] Is 45, 5.