sábado, 17 de febrero de 2018

LECTIO: I Domingo de Cuaresma Ciclo B


Oración inicial
Madre del Divino Amor, 
Tú que tan bien supiste aprender de Él 
las lecciones de misericordia, 
de extraordinaria bondad 
y de suprema caridad, 
obténme la gracia 
de entrar a esa misma escuela 
y aprender de Ti, que tan maravillosamente reflejas 
la grandeza del amor, 
a acercarme dia a dia 
interiorizando más y más 
a Áquel que siendo Él mismo todo amor 
es también para nosotros 
Ia puerta de acceso a Ia Comunión amorosa. 
Que asi sea
.


1ª Lectura
Gn 9,8-15: El pacto de Dios con Noé salvado del diluvio.

Dios dijo a Noé y a sus hijos:

-«Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.»
Y Dios añadió:
-«Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.»


Sal 24,4bc-5ab.6-7bc.8-9: Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

Recuerda, Señor,
que tu ternura y tu misericordia son eternas.
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

2ª Lectura
1P 3,18-22: Actualmente os salva el bautismo.

Queridos hermanos: Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Con este Espíritu, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en la que unos pocos -ocho personas- se salvaron cruzando las aguas.
Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.


+ Evangelio
Mc 1,12-15: Se dejaba tentar por Satanás, y los ángeles le servían.

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
-«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»


MEDITATIO

Un año más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirá, la Providencia de Dios os ofrece cada año la Cuaresma, “signo sacramental de nuestra conversión”, que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida( Mensaje del Papa francisco para la Cuaresma  2018).
El primer domingo de cuaresma de los tres ciclos litúrgicos está marcado por la lectura del texto de las tentaciones del Señor para hacernos conscientes de la presencia del maligno entre nosotros. Los cuarenta días  que Jesús pasa en el desierto tienen su simbología numérica: los cuarenta años que Dios guio a su pueblo hacía la tierra de promisión. El éxodo y la marcha de Jesús al desierto es símbolo de volver la mirada a nuestro corazón, reconocer su aridez, meditar mi relación con nuestro Padre Dios y mis hermanos y, empezar un camino de conversión. Cuaresma, tiempo de Gracia por excelencia para ofrecer alguna cosa voluntariamente a Dios, con gozo del Espíritu Santo(R.B. 49, 6).
El evangelista Marcos que leemos este año, no describe las tentaciones de Jesús en el desierto, ni tampoco menciona el ayuno, sino que se limita a constatar esquemáticamente la estancia de Cristo en el desierto. La perícopa, tal como se nos presenta, conecta –la tentación en el desierto- con el inicio de la actividad ministerial de Jesús.
La cuaresma es llamada gratuita de Dios, oportunidad venturosa de renovar nuestra alianza bautismal con Él por medio de la conversión y la reconciliación. Así retornamos a las fuentes de nuestra identidad cristiana, es decir a nuestra condición de hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. La liturgia de hoy nos recuerda constantemente este pacto de Dios con el hombre a través del tiempo y como su camino es el único que da la paz a los que guardan su alianza y sus mandatos.


Oratio – Contemplatio

El Espíritu le empuja al desierto. El mismo Espíritu que había bajado en forma de paloma. En Cristo el Espíritu Santo bajó, y se quedó, en los hombres baja, más no se queda permanentemente. Pues, cuando nosotros nos dejamos arrastrar por la ira, cuando denigramos, cuando somos presa de una tristeza que conduce a la muerte, cuando nuestro pensamiento está puesto en las cosas propias de la carne, ¿podremos pensar que el Espíritu Santo permanece en nosotros?¿Y podemos esperar que permanezca en nosotros el Espíritu Santo, si odiamos al hermano o si maquinamos cosas inicuas?. Por tanto, si alguna vez nos proponemos algo bueno, sepamos que el Espíritu Santo permanece en nosotros; si nos proponemos algo malo, signo es de que el Espíritu Santo se ha retirado de nosotros. El Espíritu Santo es el que empuja al desierto a los monjes, cuando, viviendo con sus padres desciende y permanece sobre ellos. El Espíritu santo es el que les saca de casa y les conduce a la soledad. Pues el Espíritu Santo no se siente a gusto donde hay multitud y tropel, donde hay riñas y discordias. De ahí, que nuestro Señor y Salvador, cuando quería orar, “se retiraba solo al monte, como dice el evangelio, y allí oraba durante toda la noche”. Durante el día estaba con sus discípulos, durante la noche se dedicaba a orar al Padre por nosotros. Así también nosotros, cuando queramos orar más de los que hacemos comunitariamente, utilicemos la celda, los campos, el desierto. Podemos poseer los valores comunitarios juntamente con la soledad.
(S. Jerónimo, comentario al evangelio de san Marcos,1)


Actio

Dios puede repetir la misma historia con nosotros si lo consentimos.
Es posible cambiar. Es aprovechar nuestra mejor oportunidad. Dios quiere ayudarnos a cambiar el corazón y la mente, pero tenemos que desinstalarnos y ponernos a la escucha del Espíritu. La Cuaresma es:

-Tiempo de desierto: Interioridad, reflexión, desarraigo donde guía Dios, purificación, oración, formación, Escritura…

- En cuarentena: Austeridad u exigencia: en los gastos superfluos, en las palabras vanas, hirientes, en el tiempo perdido… a fin de estar más disponibles para compartir mejor.

- Convertíos: A Dios y al hermano. Corregid ese defecto que hace sufrir. Cambiad cuanto sea preciso en el pensar, en el sentir, en el vivir, en el ser. La conversión debe llegar a la raíz: Un corazón nuevo.